Año 3 Número 28 Julio 2005

Grand Meliá Cancún, México, ingresa al Caribe mexicano en 1985

 

La historia Sol Melia

La historia de Sol Meliá es la de un joven emprendedor que con 21 años comenzó por alquilar un pequeño hotel en Palma de Mallorca, España, (1956) y sin recursos financieros propios ni experiencia en el sector hotelero supo ir ganándose la confianza de los bancos, del resto de empresarios y de los clientes, hasta conformar la primera empresa vacacional del mundo y líder en España y Latinoamérica tanto en el sector vacacional como en el urbano.

Incontables horas de trabajo y dedicación fueron dando un fruto que comenzó por llamarse Hoteles Mallorquines y contaba con 13 establecimientos en la isla mediterránea (1966), para expandirse hacia otros lugares apetecidos por esos clientes de los que tanto aprendía. Una década más tarde nacía Sol Hoteles como nuevo nombre de la compañía que despuntaba ya como la primera empresa hotelera española (30 establecimientos).

La adquisición de las cadenas hoteleras de Hotasa y Meliá (1984-1987) supusieron el salto no sólo cualitativo sino cuantitativo. La incorporación de hoteles urbanos configuró una diversidad necesaria y de extraordinaria relevancia en cuanto a gestión de los equipos y el negocio. La marca Meliá pasaría a formar parte de la compañía global que contaba entonces con 70 hoteles.

La visión de futuro del hotelero mallorquín le condujo, en 1985, a un exótico país apenas sin descubrir que se convertiría en el magnífico enclave de referencia para tantos otros empresarios que vendrían después. El Meliá Bali sería el primer paso para la expansión internacional que le llevaría por parajes de Europa y Latinoamérica en una búsqueda constante y tenaz por anticiparse a los deseos de sus clientes. Su universalidad era un hecho constatado.

Para el crecimiento que se quería continuar dando a Sol Meliá se consideró oportuna su salida a bolsa (1996). De esta manera llegaría financiación de inversores que apoyaran la gestión de la ya hotelera líder mundial en el segmento vacacional. La profesionalidad de los equipos gestores y la transparencia informativa produjeron una exitosa operación que hoy continúa contando con el reconocimiento no sólo de los ahorradores sino de los clientes.

Esta oportuna decisión supuso también el respaldo a la incorporación de la segunda generación de Escarrer en el desempeño de los puestos de máxima confianza.

Hoy en día Sol Meliá es la compañía vacacional más grande del mundo y la hotelera líder en España, Latinoamérica y el Caribe no sólo en el segmento urbano sino también en el vacacional. Da trabajo a 36 mil empleados y cuenta con 350 hoteles distribuidos en 30 países, y comercializa sus hoteles bajo las marcas Meliá, Tryp, Sol, Paradisus y Hard Rock.

"El éxito de nuestra experiencia internacional se ha basado en una relación equilibrada con nuestro país receptor. Sol Meliá aporta el know-how hotelero y los profesionales capaces de sacar adelante el proyecto y de detectar y formar a profesionales locales que se desarrollan en nuestra compañía y que hoy son parte de la alta dirección de la misma.

Además, hemos sabido crear una fuerza de ventas potente tanto en Europa como en Norteamérica y Latinoamérica", revela Escarrer.

TABLA:

SOL MELIA EN NUMEROS

Número de hoteles: 350

Número de habitaciones: 81,000

Marcas hoteleras: 6 (Meliá, Tryp, Sol, Paradisus, Hard Rock, Sol Meliá Vacation Club)

Presencia geográfica: 30 países, de 4 continentes

Plantilla laboral: 36,000

Ingresos: 1.038.7 millones de euros

EBITDA: 233 millones de euros

Valoración de activos: 4,000 millones de euros

Inversión en México: 600 millones de dólares

 


Grand Meliá.



Grand Meliá Cancún.

Grand Meliá Cancún, México, con una oferta de 700 habitaciones


Paradisus Riviera Cancún cuenta con 500 llaves hoteleras.

Sol Meliá y México

"Yo he hecho mucho por México y quiero seguirlo haciendo. Mis amigos empresarios siempre me preguntan cómo me decidí a ser pionero, porque fui el primero, junto con Pedro Pueyo, en invertir allá. La respuesta es que siempre he sido una persona con muchas inquietudes y hace 20 años me di cuenta de que, para la hostelería española, era necesario buscar otros mercados para no estancarse, para continuar su proceso de expansión.

"El primer país extranjero donde invertí no fue México sino Bali, en Indonesia, que queda a 17 mil kilómetros de Palma. Me enamoré de la isla, es preciosa, y decidí construir un hotel con socios locales, al 50%. Eso fue en el '83. Es un proyecto maravilloso, del que se dice que no es un hotel con jardín sino al revés, un jardín con hotel.

"México vino en el '85. Habíamos estado explorando alguna posibilidad en la República Dominicana, porque ya habíamos decidido crecer hacia fuera de España, dedicar nuestro mayor esfuerzo a la expansión internacional. Así que llegamos a México y nos dimos cuenta de lo bien que se estaban llevando las cosas en el tema del turismo. Recorrimos el país y elegimos tres destinos: Los Cabos, Puerto Vallarta y, desde luego, Cancún.

"Considero que la manera en que se ha planeado y ejecutado el plan turístico de México es ejemplar. Se ha producido un desarrollo turístico por fases en el que no sólo se han tenido en cuenta destinos locales con unas condiciones naturales extraordinarias sino que también se han tenido en consideración factores tan decisivos como el desarrollo de las infraestructuras de la zona (aeropuerto internacional, carreteras y otras actividades complementarias) y una inversión privada que ha desarrollado servicios adicionales que aportarán valor al entorno.

"México es un gran centro de turismo del mundo y así lo revelan las cifras que año tras año se concretan no sólo en plazas hoteleras sino también en estancia media de los huéspedes y en número de habitaciones disponibles. Si en los años 90 México se encontraba en el puesto 15 de preferencia de destinos, hoy ocupa el puesto cinco y esta evolución únicamente se logra con una adecuada promoción basada en hechos reales.

"Las cifras del turismo en México durante 2003 son más que indicativas de mis palabras: más de tres millones de visitantes que produjeron un incremento de ingresos de un 6.8%; el número de empleos derivados de la actividad se ampliaron en más de 33 mil, lo que supuso dar empleo a casi dos millones de familias.


Grand Meliá Cabo Real, con 302 habitaciones.

 

Cancún

"En el Caribe mexicano concebimos un gran proyecto, el Meliá Cancún, desarrollado por un gran arquitecto, Félix Candelas. Nuestra filosofía ha sido siempre diferenciarnos, ofrecer a nuestro huésped algo diferente, y eso nos gustaba mucho del diseño arquitectónico, las formas piramidales y la recepción monumental, que son únicas en todo el destino. Tras este primer hotel siguieron el Meliá Turquesa, el Meliá Vallarta, el Meliá Cabo San Lucas y el Meliá San Juan, además del Sol Cozumel que hoy tiene el nombre de Paradisus Cozumel, y nuestro último gran proyecto, el Paradisus Riviera Cancún, inaugurado en 2001 y que forma parte del exclusivo grupo de "The Leading Hotels of the World". Este establecimiento constituye para Sol Meliá un auténtico estandarte de nuestra marca Paradisus.

"Así es que hoy contamos con 11 establecimientos en México, con una inversión estimada en 600 millones de dólares, y estamos ansiosos por iniciar un par de proyectos más en la Riviera Maya, que se quedaron congelados después del penoso asunto de Xcacel. Hemos perdido siete años por ese incidente.

Caso Xcacel

"El problema de Xcacel fue sumamente desagradable y frustrante. Nosotros le compramos el terreno al Gobierno del Estado y tratamos directamente con el primer nivel. Ellos nos vendieron conscientes de que íbamos a hacer un desarrollo, nos vendieron los solares, y a la hora de realizar el proyecto nos enfrentaron con los ecologistas.

Meliá jamás puso en duda la importancia de hacer un proyecto ecológico. De hecho, modificamos todo el proyecto para cuidar los nidos de las tortugas y las áreas de desove. Dejamos una franja de protección de 150 metros entre los edificios y el mar, y una parte de la playa la aislamos para albergar los nidos. Además, quitamos toda la iluminación de la playa, porque los biólogos nos dijeron que eso podía confundir a las tortugas. Y diseñamos un centro de reproducción para cuidar la especie. De hecho, el proyecto entero se modificó y terminó girando en torno a la reproducción de tortugas. Nuestros visitantes ya no iban a ir a un hotel tradicional, sino a un refugio ecológico, en donde las tortugas eran el principal atractivo.

"Pero el tema se politizó con la cuestión ecológica. Fue una pesadilla: recibíamos de 50 a 100 mails todos los días, acusándonos de depredar y de amenazar la fauna, cuando lo que deseábamos era exactamente lo contrario. Algunos de esos mensajes eran textos intimidatorios, y más que eso, amenazas directas. Y ahí fue cuando decidimos cancelar el proyecto y dejar de invertir en Quintana Roo. Y así ya se pasaron siete años. Por suerte, todo el asunto tuvo un final feliz, pues intercambiamos el terreno por otro solar, al norte de Playa del Carmen, y estamos listos para volver a empezar.

Meliá es la primera cadena hotelera española y la número 12 a nivel internacional. Tenemos 31 hoteles en las Islas Baleares, 141 en España y más de 300 a nivel mundial. En número de cuartos, andamos por los 81 mil. En valor de los activos, unos cuatro mil millones de dólares. En utilidades, (saca esos datos y otros del dossier de prensa). México debería estar en primer lugar en América Latina y el Caribe, pero esos siete años nos hicieron perder mucho tiempo. Actualmente nuestro destino líder en la región es Brasil, con 24 proyectos.


Meliá San Lucas, Los Cabos, México, con 150 llaves hoteleras

Grand Meliá Turquesa, Cancún, México.

Grand Meliá Turquesa, con 450 cuartos.

Un aliado estratégico

Casa llena en el hotel Meliá Victoria de Palma de Mallorca.

Con apenas seis semanas en el cargo, el gobernador Félix González preside una cena de altos vuelos. A su derecha, como marca el protocolo, se sienta el poder formal: el gobernador del territorio, Jaume Matas Palou, quien despacha con el sonoro título de Presidente de Gobierno de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares. A su izquierda, cálido y sonriente, se ubica un poder menos efímero: el hotelero más reconocido (y ciertamente el más rico) de España, propietario único de la cadena Sol Meliá y amigo personal del rey Juan Carlos, el patriarca del archipiélago, don Gabriel Escarrer.

Hubo un tiempo en que este hombre de porte aristocrático se sabía el nombre de pila de todos sus empleados. Hoy eso sería imposible: Meliá tiene hoteles en 36 países de cuatro continentes, y la lista de nómina incluye más de 29 mil registros. Pero ese rotundo poderío no encaja con este personaje de esmerada cortesía, que se desvive en atenciones hacia sus visitantes.

La primera de ellas, la más importante, fue promover con la Sedetur este encuentro, que no deja duda de su capacidad de convocatoria. Aparte de la comitiva de Félix (no más de media docena), la enorme mesa de doble ancho, montada para 60 comensales, está repleta con los apellidos que en el Caribe mexicano figuran sobre los portales de entrada de los hoteles.

Por la tarde, en mesa de trabajo, Félix los había oído hablar, uno por uno, de sus proyectos en marcha. Todas las intervenciones tuvieron un guión similar: estamos invirtiendo cifras de muchos ceros, construyendo miles de habitaciones, trayendo millones de turistas. Y van por más:

Simón Barceló, de Grupo Barceló: "Planeamos invertir unos 80 millones de dólares, para ampliar con mil cuartos el hotel existente".

Pablo Piñero, de Bahía Príncipe: "Vamos a edificar otras mil 400 habitaciones, con un costo estimado en 120 millones de dólares".

Carmen Riu, de Hoteles Riu: "Tenemos ocho hoteles en la zona y vamos por el noveno".

Abel Matutes, quien fuera canciller de España con Aznar, banquero, naviero y hotelero con las marcas Fiesta y Palladium: "Ya tenemos mil 430 habitaciones en Kantenah, pero vamos a crecer otras mil 500".

El otro Abel Matutes, de Grupo Sirenis: "En los próximos cuatro años vamos a construir cuatro hoteles. Estimamos una inversión de 350 millones de dólares".

Juan Jull, de Hipotels: "Tenemos un proyecto de dos mil habitaciones. Ya adquirimos el terreno en Riviera Maya, cerca de Puerto Morelos".

José Codolá, de Valentín Hoteles: "Nuestro plan es abrir 500 habitaciones por año, hasta llegar a dos mil."

Miguel Fluxá, de Iberostar: "Tenemos siete hoteles y ya empezamos el octavo".

El propio Escarrer, de Sol Meliá: "Vamos por dos hoteles nuevos, unas mil 500 habitaciones, unos 150 millones de dólares".

Dos días antes, con los hoteleros de la capital del reino, en Madrid, Félix había escuchado idéntico discurso, aunque de labios diferentes: Grupo Oasis, Occidental Hoteles, Grupo Globalia, Grupo Hesperia, Grupo Playa Hoteles, Consorcio Grumasa, Grupo Mar, Consorcio OHL.

Total, en una gira de cuatro días, Félix corrobora que el capital español está en curso de abrir, durante su gobierno, entre 12 y 15 mil habitaciones hoteleras, a las que habrá que sumar las que aporten otros capitales extranjeros y los propios mexicanos.

¡Qué tranquilidad para un gobernante! De entrada, saber que la inversión está comprometida, la generación de empleos garantizada, el auge económico bien amarradito.

Ufano, el gobernador empuja su propia agenda. El futuro se llama Costa Maya, insiste, y a todo mundo le presenta a Cora Amalia, que ni tarda ni perezosa empieza a armar un viaje de Palma a Chetumal (al instante, Gaby Rodríguez compromete a Escarrer a involucrarse). El otro alcalde del grupo, Carlos Joaquín, adquiere popularidad instantánea, pues la destinataria del paquete hotelero es, casi en exclusiva, la Riviera Maya.

Aprovechando el viaje, Félix trata de despejar sus propias dudas y lanza un par de interrogantes al aire.

¿Casinos? Ajenos al debate mexicano, los españoles se desconciertan: bueno, no estarían mal, un atractivo más, a nosotros no nos afecta.

¿Cruceros? ¿Un home-port en Quintana Roo? Los hispanos se miran entre sí: bueno, es un complemento, lo que ustedes decidan está bien, a nosotros no nos afecta.

Estos señores conocen su negocio. Son mayoristas, son tour-operadores, tienen aviones trasatlánticos, llenan sus hoteles. A ellos, que tienen en su microscópico archipiélago 300 mil habitaciones, nadie les vende el cuento de que los cruceros acaban con la hotelería.

La cena se mantiene animada por horas. Al cierre, Félix pronuncia un discurso inspirado, con mucho el mejor de la gira. Habla de su natal Cozumel y asegura que los isleños, en razón de su aislamiento, tienen un carácter recio y emprendedor, por lo cual se siente personalmente identificado con los mallorquines. Les agradece su buena disposición (toda la gira, los españoles insistieron: aprendan de nuestros errores, no sobre densifiquen, cuiden el entorno), y remata asegurando que las relaciones duraderas sólo pueden basarse en la confianza, la seriedad y el beneficio mutuo.

El presidente Matas Palou le responde con un halago mayúsculo. Fíjense bien en este hombre, dice, porque va a llegar lejos, y entonces nosotros vamos a presumir que lo conocimos cuando sólo era gobernador de Quintana Roo.

A los postres, para el comentario, un mexicano pregunta en corto: ¿te das cuenta cuánto dinero está sentado en esta mesa?

Miles de millones de euros, le responden, pero eso es pura anécdota. Lo importante es cuánto de este dinero va a servir para crear riqueza en Quintana Roo. (FM).

Los retos

"Yo creo que la inversión española en hotelería ha sido muy positiva para el Caribe mexicano. Los españoles dominamos el turismo medio alto, con fórmulas que tienen una gran aceptación mundial para países que desean desarrollar el turismo como una fuente generadora de ingresos. México reúne todos los requisitos, y sin duda es uno de los destinos que está de moda, y lo seguirá estando por muchos años.

"Creo que en México se están haciendo bien las cosas en todos los niveles, pero si alguien me pregunta yo haría las siguientes sugerencias.

"Primero, diversificar al máximo las cadenas de hoteles, que haya hoteles para todos los gustos, como sucedió al principio en Cancún. Gracias a Meliá llegó a México el turismo español, porque las cadenas son un gran soporte para el crecimiento de un destino. Eso debería intentarlo Cancún con otros países.

"Dos, hay que poner una gran atención a la infraestructura del transporte, que es vital. La zona requiere otro aeropuerto, o al menos mejoras muy importantes al que ya existe.

"Tres, hay que crear una oferta de entretenimiento complementaria, capaz de satisfacer al cliente. Los hoteles no son suficientes. Con esto me refiero a parques temáticos, a delfinarios, a centros comerciales, a campos de golf, en fin, las cosas que busca un turista.

"Y por último, hay que llevar a cabo una buena promoción turística. Con esos cuatro elementos, el Caribe mexicano seguirá dando de qué hablar durante muchos años".


Gran Meliá México Reforma, DF, con 489 llaves hoteleras.

Meliá Azul Ixtapa. México, con 400 habitaciones.

Meliá Puerto Vallarta, México, con 350 cuartos
Sol Cabañas del Caribe, Cozumel, con 49 cuartos.

Paradisus Riviera Cancún inaugurado en 2001, forma parte del exclusivo grupo de "The Leading Hotels of the World".
 
2005 Latitud 21. Derechos Reservados.