Año 4 Número 41 Agosto 2006

Entrevistas
Alejandra Moncisbays

 

Fotografías
Cancún Studios

 

Dicen que los mejores negocios se cierran en las cantinas, y hay mucho de cierto. Desde el siglo XIX y hasta nuestros días los sitios cantineros han sido lugares de encuentro de hombres de altas esferas de poder, traspasando épocas y modas. Pero al fin y al cabo nobles negocios, intentan sobrevivir por derecho propio y por exigencia de parroquianos.

 


Se presume como la primera cantina en el Caribe mexicano, y hay algo de cierto. Fue la primera en emular el concepto tradicional al estilo chilango, incluso por nombre lleva el de  una de las de mayor arraigo en la capital del país, La Guadalupana.
La nostalgia por los espacios cantineros, pero sobre todo por la cocina botanera tradicional mexicana fueron los causantes de este negocio, cuya inversión rondó los 100 mil pesos, de la autoría de Alejandro Reyes quien involucró a sus hermanos Ana y Ricardo, actualmente los que velan por la administración y la operación. .
“Empezó en 1996 con 100 m2, 15 mesas y ocho empleados. Ahora tenemos 150 m2, 26 mesas y 16 empleados; ha sido un negocio noble que nos ha permitido un crecimiento del 200% y en ocasiones aventurarnos con otros espacios gastronómicos alternos”, dice el también piloto aviador Ricardo Reyes.
“Al poco rato de operar La Guadalupana Cancún, la llevamos a Querétaro. Luego surgió el restaurante Lárami, El Salón de la Guadalupana y La Guadalupana Playa del Carmen. Cada una tuvo su momento y su razón, aunque la única que ha sobrevivido y con éxito es la de Playa desde su apertura en 2003, donde invertimos alrededor de 700 mil pesos”, señala la publicista Ana Reyes, a cargo de la administración. 
“Todos esos intentos no han influido en nuestros planes de expansión, pero a manera de franquicia. Hace un mes vendimos el know how para lo que será La Guadalupana Cuernavaca y en tres meses estará operando la de Acapulco. Tenemos inquietud de trasladar La Guadalupana al extranjero; Miami, Chicago y Los Angeles son las ciudades factibles”, dice Ricardo.
“En este concepto cantinero hemos invertido muchas horas y más de 1.5 mdp; pero es un producto maduro, como lo ha demostrado su expansión y el haberlo convertido a franquicia”, menciona Ana, coordinadora del Encuentro de Guisos Cantineros, que hubiera tenido una permanencia de 15 años ininterrumpidos de no ser por el huracán Wilma, aunque este año lo reponen.
“Esta industria tiene también debilidades, como la inconsistencia del personal, aunque agradecemos que casi toda nuestra fuerza laboral permanece con nosotros desde nuestra fundación. También la cuestión de excesos de impuestos, que alcanzan hasta el 35%. Reconocemos que este gobierno ha sido un ente conciliador, facilitador y prácticamente han desaparecido las mordidas”.

Ana Reyes.
Ricardo Reyes.

AFLUENCIA ANUAL
30 mil parroquianos
FUENTES DE EMPLEO
16

CAPACIDAD
120 pax

FACTURACION ANUAL
4.5mdp
RICOS Y FAMOSOS
Pablo Hermoso de Mendoza, Rafael Inclán, Rubén “Púas” Olivares, Luis Felipe Tovar, Arath de la Torre, todos los gobernadores y presidentes municipales, José Chapur, John McCarthy.

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El defeño Gerardo Gallegos ha hecho una larga carrera dentro de la industria restaurantera, que comienza a su arribo por estas latitudes, en 1985. Para mantenerse económicamente no tuvo miramientos en lavar baños, ayudar en el bar, meserear, hasta llevar la operación de centros restauranteros tan acreditados en su tiempo como Bombay Boogy Club y Splash, que fueron su trampolín para hacer su propia historia en el mundo de la restaurantería.
“Pasé por todos los puestos para mantenerme, pero fue con Manuel Gómez con quien más aprendí del negocio, primero como capitán de meseros y subgerente en el Bombay Bicycle y después ya como gerente en el restaurante Splash. Tras el cierre de este último es cuando decido probar dentro del turismo con la venta de “tiempo compartido”, pero la verdad me di cuenta que mi vocación era el ramo restaurantero y regreso a éste como gerente de Mr. Papas. Al poco tiempo, en 1992, pongo mi propio lugar en Kukulcán Plaza en sociedad con mis primos Juan Ramón y Joaquín Morales, y con José María Tejero. Retomé el nombre de Splash, con el consentimiento de Manuel Gómez, y arrancamos con 400 mil dólares; nos fue tan bien que al año siguiente abrimos en la misma plaza el restaurante Ok Maguey, compartiendo sociedad con Juan Ramón Morales y Mario Aguilar, con una inversión de 600 mil dólares.
“Fue hasta 1997 que finalmente inauguramos La Curva. El concepto original era una taquería, pero me aburría el cambio, primero de pasarme de Zona Hotelera al centro de la ciudad, y luego el de restaurantero a taquero. Fue entonces que me aventé con el tema de la cantina. Empezamos como cantina familiar e innovamos en la industria con un nuevo concepto, el de cantina pop, con música en vivo, pasando por todos los géneros, incluyendo el de mariachis, hasta pop, onda grupera y baladas, siendo La Curva donde han emergido muchos talentos de la plaza. El tema del horario también nos ha dado  nuestra propia clientela, pues abrimos desde las primeras horas del día con un menú de carnitas, barbacoa, mixiotes y pulque, hasta las 4:00 de la mañana con algo de variedad musical.
“Justo en ese punto es donde he detectado un especial favoritismo de las autoridades para con los negocios ubicados en la Yaxchilán, a los que les permite un horario holgado, mientras que nosotros tenemos que pagar el derecho de ampliación de éste. Al cabo del tiempo también nos hemos sentido agobiados con el tema de las mafias de la ANDA y de la Asociación de Autores y Compositores, quienes nos hacen la vida de cuadritos cada vez que pretendemos traer alguna variedad de renombre nacional, y esto ha resultado prohibitivo; piden dinero, sinnúmero de cortesías, sin entender que es el empresario el que asume el gasto y los riesgos propios de cada show. 
Sin embargo, Cantina La Curva ve con optimismo su futuro. “En un periodo de tres años comenzaremos con la expansión. Primero rumbo a Puerto Morelos y después a Ciudad de México, Guanajuato y Jalisco”.

Gerardo Gallegos.

AFLUENCIA ANUAL
70 mil parroquianos
RICOS Y FAMOSOS
Humberto Cravioto, La Jitomata y La Perejila, Valente Pastor, Norma Herrero, Gabriela Goldsmith.
FUENTES DE EMPLEO
15
FACTURACION ANUAL
9 mdp
   
   
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En 1974 se afinca en Cancún don Eduardo Lavalle, precursor del tema cantinero en latitudes caribeñas, tanto así que por su Esquina han pasado grandes figuras empresariales y de la política, incluyendo todos los gobernadores y todos los presidentes municipales de Benito Juárez, a excepción de Chacho.
“Aunque yucateco de nacimiento mi padre vivió toda su vida en el DF, trasladándose en los años 70´s a Cancún. Aquí puso un negocio de clutches y frenos, y luego la primera taquería, Los Compadres. De ahí le nació la idea de abrir la primera cantina, La Esquina”, cuenta el menor de sus herederos, Luis Lavalle, ya al frente del negocio.
“Mi idea inicial era emular las viejas cantinas mexicanas, las auténticas, aunque esas no permitían la presencia de mujeres, y no lo creí conveniente, así que abrí como una cantina familiar, la única hasta hoy día con sillas para bebés… También tuve que prohibirle terminantemente la entrada a los tríos y mariachis locales. Eso es porque a pesar de que yo cerraba las rejas del lugar a las 12, dejaba que la gente que se encontraba se quedara el tiempo que quisiera. De alguna manera los músicos se las arreglaban para entrar y como ya era tarde y los clientes habían tomado unas copas,  los músicos con sus canciones se llevaban casi todo el efectivo de la clientela y éstos entonces pedían firmar la cuenta”, son algunas de las anécdotas que alguna vez relató el propio don Eduardo Lavalle, El Compadre.
“El Cancún en el que vivimos ha cambiado y nos hemos ido acoplando a las situaciones que se han generado. Ha sido difícil conservar el negocio, por tantos bares que abren, pero no hemos desertado. De 10 empleados iniciales incrementamos nuestra nómina a 20, y  ampliamos nuestro espacio para atender a más gente. Aunque La Esquina sigue teniendo la esencia cantinera, con un menú muy exitoso, hemos tratado de modernizarla y ha funcionado muy bien. Nos encontramos en un proceso de reposicionamiento para seguir en la industria, sin planes expansionistas, al menos no con este tipo de negocio, que es muy absorbente y para que funcione requiere una cuidadosa atención”, refiere Luis Lavalle, desde 2004 con la operación general de La Esquina.

Luis Lavalle
Eduardo Lavalle

AFLUENCIA ANUAL
80 mil
FUENTES DE EMPLEO
20
RICOS Y FAMOSOS
Políticos
FACTURACION ANUAL
4 mdp
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Tardes de gloria han sido muchas las que ha vivido La Faena, que fundara el empresario capitalino Carlos Hermosillo en el coso bonampaqueño en 1996, siete años después de su llegada al Caribe mexicano.
Dicen los parroquianos que fue siguiendo el consejo del restaurantero y primer cantinero de la plaza taurina, Alejandro Reyes, por quien Hermosillo se decidiera lanzarse al ruedo no obstante su inexperiencia. Dicen también que fue Reyes quien le apoyó con asesoría previa y después de su apertura, como buen samaritano, pero también pensando iniciar un movimiento cantinero en el coso y generar respetable tráfico de parroquianos. 
Cincuenta mil pesos de la época fue la inversión que alguna vez reveló Hermosillo desembolsaría para ingresar a la industria, así como también que la contratación de  Chavita Chavarría fue pieza clave para romper plaza, luego de cuatro años de vaivenes. 
Cumpliendo la década, Carlos Hermosillo decide retirarse del ruedo por salud financiera y mental, dando la alternativa a una joven empresaria con 17 años en este terruño caribeño, Ana Margarita de Maiz.
“La Faena representaba para mí el conjunto de un todo en mi carrera profesional y en mi vida personal, como administradora de empresas y como amante de la gastronomía mexicana, independientemente de mi afición a la fiesta brava. Conocí La Faena como parroquiana, y el proyecto de operarla me resultó interesante.
“He dado continuidad a la tradición que de este espacio hizo don Carlos Hermosillo; mantenemos la misma calidad en el menú y en la atención esmerada. Hemos incrementado la planta laboral de 11 a 17, y conservamos un registro aproximado de dos mil 400 pax al mes.
“Mi incursión desde mayo pasado en esta industria no ha estado exenta de algunos altibajos, como el constante cambio de disposiciones fiscales y lo que representa la competencia desleal de cantinas que operan bajo el régimen de pequeños contribuyentes, sin ningún tipo de obligaciones como el IMSS e Infonavit, y quienes tienen mayor margen de utilidad que cantinas bien establecidas como La Faena. Habría que buscar mecanismos para impedir este tipo de competencia, que atenta contra el empresariado establecido”.

Carlos Hermosillo
Ana Margarita de Maiz

AFLUENCIA ANUAL
28,800 parroquianos
FUENTES DE EMPLEO
17
RICOS Y FAMOSOS
Eloy Cavazos, Mariano Ramos, El Conde, Fernando Sánchez
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¿Toda la vida quise tener una cantina?… No. Mi vida ha transcurrido dentro de la venta de acabados para la construcción por tradición familiar antes y después de mi llegada a Cancún (1987). Fue a través de una asociación con un compadre, quien conocía del negocio, que me involucré pero por hobbie”, revela Alfredo Benítez, propietario de El Museo, con ubicación en el coso bonampaqueño desde febrero de 2003.
“Hicimos una inversión inicial de 25 mil dólares y echamos a andar la cantina con cuatro empleados. Por azares del destino me quedé yo solo con el negocio, el cual ha ido adoptando su propia personalidad y su propia clientela. Empezamos como las tradicionales, con el escándalo de los mariachis y los tríos, pero al cabo del tiempo fue tomando su matiz. Al Museo acude la gente cantinera que gusta de comer bien y de la plática, y eso nos ha mantenido bien.
“Pero indiscutiblemente nuestra cocina ha sido relevante en estos años, es más gourmet, más exquisita, y esto se debe a que está a cargo de don Andrés Hernández, quien fuese chef ejecutivo de lugares de renombre como el hotel Camino Real, Casa Maya y La Habichuela. Y aunque siempre he sostenido que cantina que no tiene botana está muerta, ha dejado de ser su esencia hasta en el DF. El costo de mantener un negocio ha sido la causal: renta del local, luz, aire acondicionado, empleados, etcétera, y la venta de bebida ya no es suficiente para salir con los gastos.
“El Museo tiene una clientela repetitiva del 70%, y aunque suene mal me beneficia que La Guadalupana y La Faena estén hasta el cepillo. El lado negativo del negocio cantinero está más bien en el delicado manejo de alimentos y en lo que representa, paradójicamente, la venta de bebidas alcohólicas, aunque en ambos casos no he tenido grandes conflictos”, dice Benítez, quien no tiene planes expansivos; está conforme con su espacio, que alberga tranquilamente a 30 comensales, para continuar al mando de sus negocios de acabados estilo mexicano bajo la firma Joben.

Alfredo Benítez.

AFLUENCIA ANUAL
10 mil parroquianos
FUENTES DE EMPLEO
4
RICOS Y FAMOSOS
Juan Gabriel, los toreros Chucho Solórzano, Jorge Avila, políticos.
FACTURACION ANUAL
1.5  mdp
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Alberto Tintoré Torres y su hermano Armando iniciaron el restaurante-bar El Torero en el año de 1985, en la avenida Tulum No. 21 locales 3 y 4 de la supermanzana 23, en el centro de Cancún. Con 63 años a cuestas, Alberto es un hombre trabajador al igual que su hermano mayor, que hace las labores de cocinero. Alberto es el cantinero y lleva la administración del negocio. Ambos son excelentes en su actividad porque los tragos son buenos y la comida muy sabrosa, sobre todo las botanas de estilo yucateco. Ellos  son originarios de Progreso, Yucatán.
Pudieron ser piratas, si hubieran querido, porque tienen cara de pocos amigos. Fueron, eso sí, marineros desde muy jóvenes. Se alistaron en Progreso en barcos de carga de diversos países, por lo que conocen gran número de puertos de Norteamérica, Europa y Asia, y cuando sus miradas se pierden en el horizonte, mientras destapan una cerveza, sirven un jaibol o preparan unos “codzitos” o un buche con tomate, cebolla, chile habanero y limón, tal vez recuerdan los puertos de Liverpool, de San Francisco, de Valparaíso o de Cartagena. Pudieron ser piratas, pero qué bueno que prefirieron preparar tragos y botanas para deleite de sus asiduos clientes.
Desde temprano llegan al negocio, uno se ocupa de terminar la limpieza y preparación de las mesas que la noche anterior dejó casi listas, mientras el otro va al mercado de la supermanzana  23 a comprar los productos que le hacen falta para preparar los platillos del día. Las botanas que distinguen al Torero son las papas cocinadas en rebanadas, que combinan a la perfección con una cerveza bien fría;  los codzitos, las “gorditas” llamadas “pimes” en maya, los pepinos preparados con pimienta, salsa de oliva y algún otro misterioso y sabroso ingrediente. Pero el buche, el hígado encebollado y el mondongo a la andaluza son las especialidades, que los comensales conocedores degustan con un buen trago.
Aunque conocen a medio mundo son callados, no platican con los parroquianos aunque los conozcan de años. El orden se mantiene aun cuando las copas avancen. No cualquiera entra a sentarse, hay selección pero no discriminación de los clientes. Cuando de repente entra alguien que ha cometido algún escándalo o ha pretendido romper el orden establecido por Alberto, el camarero sólo le dice que las mesas vacías están reservadas. Entran muchos viajeros de la terminal de autobuses cercana, algunas parejas ya conocidas, pero mujer sola ninguna.
En el Torero, a lo largo de sus poco más de dos décadas de existencia, se han armado conspiraciones políticas, se han roto amistades, se han desactivado conjuras, se han afinado negocios. Pero respetando el orden. Nadie puede bajar el volumen del televisor que durante la tarde transmite telenovelas y reality shows que nadie ve; nadie puede cambiar sin autorización el orden de las mesas, y las botanas tienen también su propio orden. Por ejemplo, el buche se sirve, como botana, a la cuarta cerveza. Si se quiere antes hay que pedirlo a la carta.
Los hermanos Alberto y Armando Tintoré son cantineros atípicos. No platican con los clientes; tienen cara de pocos amigos, pero mantienen la distinción de su negocio contra viento y marea. Pudieron ser piratas de los siete mares, pero gracias a Dios decidieron ser cantineros.

Alberto Tintoré.
Armando Tintoré.

AFLUENCIA ANUAL
+-7 mil
FUENTES DE EMPLEO
4
CAPACIDAD
27 pax
RICOS Y FAMOSOS
Presidentes municipales Edmundo Fernández, Carlos Cardín; líderes de partidos políticos (casi todos), funcionarios (todos), empresarios exitosos de la región (Roberto Chapur, Isaac Hamui), el ex gobernador Miguel Borge, notarios públicos, periodistas y todo aquel cancunense que entiende que la alcurnia no tiene nada que ver con la pedantería sino con la nobleza de origen.
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Doctor Manuelito es su apelativo, y sus clamatos su mejor medicina. Pero la carrera de este chetumaleño le viene de cuna: “Mi papá tenía un salón de cerveza y cantina por ahí de 1954; yo empecé ayudándole a los 14 años. De ahí vino el ciclón, restricción para la venta de alcohol y nos fuimos a Mérida y después al puerto de Veracruz, donde puso un bar para continuar con el negocio, El Salón Quintana Roo. Luego cayó enfermo, tuve que atenderlo y dejé los estudios. Traía el negocio en la sangre, pues mi familia ha sido cantinera por generaciones”, confiesa Manuel Azueta, quien ha hecho del pintoresco rincón Mar Caribe un lugar de alcurnia, de auténtica tradición entre políticos, luminarias de la farándula, ricos y famosos en la capital del estado.
“En 1958 regresamos, cuando el gobierno levanta la ley seca en el estado y autorizan a mi padre, don Eusebio Azueta Ribero, volver a abrir El Salón de la Cerveza, el cual toma mi hermano Raúl, mientras yo atiendo otro negocio del giro cantinero, La Colmena. Fue otro de mis hermanos, Eusebio, quien siendo distribuidor de Coca-Cola empieza con la venta de cerveza yucateca de barril y compra el salón al que denominó Mar Caribe. Al principio el negocio no caminaba, y fue cuando me propuso ‘entrarle al toro’, y de ahí nada más son 38 años”, relata.
“Después de 22 años en el mismo local me piden el lugar, y empecé a buscar hasta que encontré un terreno cercano a la bahía, donde me establecí desde el 16 de abril de 1990, invirtiendo entonces 80 mil pesos de la época. Construí la palapa, que me costó como 12 mil pesos; me fui a Mérida a comprar todo el mobiliario, lo más caro de toda esta historia, y, bendita sea, la gente siempre me ha respaldado. En buena parte eso lo atribuyo a que tengo buen carácter, hecho relajo con todo el mundo, viene la familia y todos me conocen. Este negocio es como un club; vienen todos los días, desde la 1:00 p.m. a las 6:00 p.m., y hasta las 8:00 los despachamos.
“Pero también este lugar ha tenido su éxito por los clamatos y las toronjazas que señoras de sociedad vienen a buscar para llevar.
“No hemos tenido un crecimiento importante, ni de empleados, tengo tres, ni de construcción, el negocio no da para tanto; al mes saco para mi casa y mis gastos, de tres mil a siete mil pesos diarios, pues en Chetumal vivimos de los empleados, no hay industrias. 
“Pero tampoco pienso en el crecimiento; ya tengo 66 años y lo que quiero es estar en mi casa, aunque vengo a trabajar porque no quiero morirme. Mi hijo Jesús Azueta es quien trabaja conmigo y en quien está recayendo la responsabilidad; que experimente él en esas cosas de expansión. Estos negocios son difíciles, absorbentes, pero de mucha nobleza”.

Manuel Azueta

AFLUENCIA ANUAL
20 mil parroquianos
FUENTES DE EMPLEO
3
CAPACIDAD
70 pax
RICOS Y FAMOSOS
Francisco Gattorno, Adriana Occelli, el Púas Olivares, todos los gobernadores, políticos, empresarios de Q. Roo.
FACTURACION ANUAL
1.2 mdp
INVERSION
80 mil pesos
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No, no nos apellidamos así, nos apellidamos Vázquez. Yo creo que le pusieron La Poza  porque todos iban ahí a reposar después de pesadas faenas. Pero de que hizo historia y fue el lugar más tradicional de la isla durante 43 años, lo fue.
“La Poza fue la primera cantina del lugar, la que tenía hasta 13 a 14 botanas diarias, y era muy reconocida por su pescado frito, su poc chuc y sus tuchitos de caracol, pero sobre todo por la atención y servicio de mi padre, don Jorge Vázquez Gómez, conocido como Jorge Poza, quien llegó a romper récord de venta de cerveza y hasta fue condecorado por la Cuauhtémoc Moctezuma”, rememora doña María Landy Vázquez a propósito del negocio que se convirtió en un hito cantinero dentro y fuera de Isla Mujeres.
“Yo creo que le pusieron La Poza por aquello de la pocita de paja; eran dos palapas, con 50 mesas repartidas entre ambas. Pero bueno, el caso es que mi papá, antes jornalero, llegó a la Isla y se metió a trabajar de mesero en La Poza, después fue cantinero y por ser una persona honesta y dar buenas cuentas a su patrón, la Superior le dejó el negocio para trabajarlo e hizo historia, tanto así que hasta le hicieron una canción: ´Cuando vayan a Quintana Roo no vayan a Cozumel ni vayan a Cancún; vayan a Isla Mujeres a visitar La Poza para comer sus ricas botanas de camarón´”, es la anécdota de Irma, la menor de las hijas del célebre y carismático cantinero (q.e.p.d.), quien en el año 2000 dejó el negocio en manos del mayor de sus hijos, Mundo Vázquez.
“Mi esposo estuvo durante 17 años con mi suegro velando por La Poza, y después ya solo, con mi ayuda y la de sus hermanas, pero por cuestiones de salud tuvo que retirarse hace apenas dos años. Tanto don Jorge como Mundo tuvieron esa simpatía para hacerse querer por los isleños y por todos los que visitaban la Isla; venía gente de la capital, de Cancún y de todos lados a comer en La Poza. Claro que no se cobraba la botana, es más, a veces los pescadores llevaban sus pescados y ahí se los preparaban, y hasta hacían chilpacholes, caldos y jugo de caracol para curarles la cruda a los parroquianos”, refiere Rosario Ordaz de Vázquez.
“En sus buenas épocas La Poza llegaba a vender hasta 100 cartones de cerveza diarios, y a meter hasta 200 personas. Pero eso ya es historia, pues la entrada de minisupers, tugurios y el clandestinaje de bebidas alcohólicas fue lo que la afectó, y después la muerte y enfermedad de mi padre y hermano, pero aún hoy en día se le reconoce como custodia de nuestras tradiciones y costumbres, que lamentablemente no pudimos continuar”, dice Irma.
La Poza, actualmente bajo la operación de la familia Contreras Bonilla, cuenta con 24 mesas y tiene una venta diaria estimada en 28 “cartones” de cerveza. A pescado frito, poc chuc y ceviches se ha limitado su menú botanero.

María Landy Vázquez
Mundo Vázquez

AFLUENCIA ANUAL
14 mil parroquianos
FUENTES DE EMPLEO
4
CAPACIDAD
100 pax
RICOS Y FAMOSOS
Verónica Castro, Omar Fierro, Ramón Bravo, Andrés García, Hugo Stighlitz, Miguel Angel Rodríguez, David Silveti.
FACTURACION ANUAL
+-400 mil pesos
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Todo comenzó hace 12 años, cuando don Tomás Ríos, isleño fundador, dispuso que su casa sirviera mejor como restaurante bar, y así nace la cantina Hemingway, “nombrada así por un gabacho, don Carlos, cuando la tomó, aunque todos los isleños le llaman La Tablita, pues es una de las pocas casas de madera que quedan”, refiere su actual propietaria, Rubí Loría, la Negra.
“Empecé como cajera, y cuando iban a cerrar, hace tres años, decidí agarrar el negocio; no había trabajo y tenía la necesidad de criar a mis dos hijos, así que empleé 20 mil pesos de mis ahorros y me resultó”, dice Loría.
“Aquí vienen más bien los isleños, la mayoría pescadores, y uno que otro extranjero. No es un lugar donde lleguen a comer, aquí vienen a botanear mientras se toman sus cervecitas y juegan dominó o cartas. La botana es gratis, y conforme van pidiendo bebidas se les va sirviendo. Tenemos desde pepinos, mangos y empanadas hasta caldos, pescado frito y sikipal, que piden mucho los gringos. Con el tiempo La Tablita ha ido teniendo su clientela habitual y ha tomado forma, por lo que estoy pensando en abrir otro lugar aquí en el centro de Isla Mujeres apenas tenga oportunidad de conseguir local, que son muy peleados, y espero lograrlo antes de que finalice el año”. 

Rubí Loría 

AFLUENCIA ANUAL
+ -20mil parroquianos
FUENTES DE EMPLEO
6
CAPACIDAD
60 pax
RICOS Y FAMOSOS
El beisbolista Billy House, Joaquín Hendricks.

FACTURACION ANUAL
+ -500 mil pesos

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2005 Latitud 21. Derechos Reservados.