l hablar del tema siempre ha sido difícil, y escribir sobre éste otro tanto, pero creo que es importante desmitificar a la masturbación como una forma perversa o degenerada del erotismo. Es necesario que la población se informe y destierre ideas erróneas al respecto, y las personas, particularmente las mujeres, exploren formas novedosas y creativas para acceder al placer que les es inherente y natural.
Siempre desde pequeños escuchamos que la masturbación causa daños físicos y psicológicos, que si se hace con mucha frecuencia en la adolescencia causará pronta fatiga sexual en la edad adulta, que los adultos que se masturban son inmaduros, que origina un vicio, que es un grave pecado, que es causa de infecciones genitales; en fin, estos y otros muchos mitos son los que se dicen y se han dicho con respecto a la masturbación, cuando en realidad la masturbación per sé no origina ningún riesgo a la salud de las personas, siempre que exista la higiene convencional.
La masturbación es una forma de autoerotismo en la cual la propia persona procura placer mediante tocamientos no sólo de los órganos sexuales sino también de toda la superficie corporal. Es mucho más probable que una persona tenga disfunciones en su vida erótica si no conoce y reconoce su cuerpo mediante el autocontacto placentero.
La masturbación tiene beneficios físicos y emocionales, siempre y cuando lo haga sin sentirse culpable, favoreciendo al funcionamiento del aparato cardiovascular y al sistema inmunitario.
A pesar de que se ha considerado la etapa de la adolescencia como la más proclive a la masturbación, se ha comprobado que no hay edad para ésta; así pues, mujeres y hombres de todas las edades se autoerotizan. También el tener una pareja y disfrutar con ella sexualmente no implica cancelar la masturbación, y en cambio ésta puede contribuir a vivir felizmente su erotismo.
La masturbación es importante para el bienestar emocional y físico, y como dije al principio, hay que dejar de verla como algo pecaminoso y perverso, pues esas mismas razones han sido causa de innumerables casos de eyaculación precoz en muchos adultos, quienes por temor a haber sido descubiertos cuando jóvenes apresuraban el tiempo para llegar al orgasmo, con la subsecuente disfunción ya en etapa adulta.